Moderna de provincias. Bon vivant. Wanderer. Vivo en el norte y no lo niego.

Escribiendo sin filtro desde 2007. Todavía esperando un sobresueldo por decir unas palabras en Vogue, GQ, Esquire o Vanity Fair.



sábado, 28 de septiembre de 2013


Hoy me he despertado soñando/pensando que debería dedicar el resto de mías días a diseñar trajes de novia(lo que yo nunca seré). 
 


 
Y en mi cabeza sonaba Heart Skipped a Beat, mientras la luz se filtraba por las rendijas de las persianas.




Más tarde he descubierto casualmente el twitter de Marta Hurtado de Mendoza, cuyos artículos seguía en los días gloriosos de Rolling Stone y más tarde en Vanidad. Y me he encontrado con que le encantan los Smashing Pumpkins. Y David Lynch. Y el techno.




Y me encanta saber que ser editora de Vogue no está reñido con ser DARK

Así que le he escrito un tweet. Por que... si My Little Pleaschhures me sigue en instagram ¿Por qué Marta no me querría también?



Y al mismo tiempo me llega un whatsapp de Alba, recordándome las razones por las que nunca seré novia. Y me pido una pizza porque es tontería adelgazar si tu finalidad no es meterte en un wedding dress de los años 20



Y, de repente, he recordado cuánto adoro las películas de época, los juegos de té de porcelana inglesa, me han dado ganas de empapelar las paredes de Toile de Jouy y es que... esta semana ha vuelto Downton Abbey.